Durante décadas, muchos investigadores reconocieron la necesidad de una
fuente de energía que tuviera larga vida útil, en especial, donde los
consumos no fueran elevados ni considerables. Por citar un ejemplo,
podemos hablar de una aplicación militar, dentro de vehículos aéreos no
tripulados. Toda la información que se intercambia entre la estación
base y el UAV (Unmanned Aerial Vehicles)
deben estar cifrados y estas claves (de cifrado) requieren de en
elevado nivel de seguridad. Estos sistemas, por lógica, funcionan con baterías y para este objetivo siempre se ha apelado a las del tipo botón o moneda (basadas en Litio).
Sin embargo, su rendimiento es muy pobre por diversas situaciones como
puede ser el hecho de volar por momentos a más de 10 mil metros de
altura, con temperaturas cercanas a los 60°C bajo cero (-60°C) para
luego descender y pasar a volar a baja altura, sobre el abrasador calor
del desierto. A pesar de que City Labs no logró obtener
avances en materia de innovación sobre desarrollos químicos que
permitieran alcanzar el objetivo, los investigadores de la compañía
decidieron avanzar sobre un tipo de batería, basada en la tecnología Betavoltaica, investigación de la cuál se habló en su momento, aquí en NeoTeo.
Para aquellos que no lo saben, las Baterías Betavoltaicas operan a través de radioisótopos y lo hacen como si fuera una célula fotovoltaica. Estas baterías absorben la radiación, pero en vez de hacerlo desde la luz solar, la radiación proviene desde una fuente física que emite electrones. "Sobre el calor, el frío, la lluvia o el sol, este combustible está siempre trabajando, emitiendo electrones", expresó Cabauy. "Además, es un sistema capaz de resistir cambios bruscos de temperatura y puede durar 20 años funcionando o más". La idea de utilizar energía por radioisótopos en las baterías, ha existido desde mitad del siglo pasado, pero los intentos anteriores utilizaban radioisótopos de alta energía y los electrones
terminaban por destruir todos los sistemas de semiconductores sobre los
que actuaban. En esta ocasión, City Labs se centró en el Tritio como fuente de radiación, ya que este material, es uno de los radioisótopos más benignos, es decir, es el menos perjudicial.
Más allá de las aplicaciones militares, City Labs encuentra, por ejemplo, posibles aplicaciones en el campo de la medicina. "Imaginemos a una empresa médica buscando supervisar el nuevo crecimiento de un tumor. Las baterías
convencionales de tipo botón, ubicadas dentro de un sensor, tendría que
ser reemplazadas con reimplantes cada seis meses. Con este desarrollo,
las baterías de tritio pueden durar décadas ",
aseguró entusiasmado Cabauy. Gracias al lanzamiento de este producto en
forma comercial, las aplicaciones de microelectrónica o el reemplazo de baterías
en lugares de difícil acceso son una realidad que transformará muchas
áreas que antes eran dominadas por las baterías tipo botón o moneda. El
modelo P100 (foto de cabecera del artículo) es capaz de alimentar, por ejemplo, dispositivos de tecnología nanoWatt en forma continua durante 20 años o más, en sistemas embebidos. Las etiquetas RFID, los RTC (Real Time Clock), las memorias SRAM, los microcontroladores o la microelectrónica del tipo ASIC o FPGA,
encontrarán en estas baterías una fuente energética ideal para un
funcionamiento que puede superar las expectativas de la aplicación, en
muchos casos. En NeoTeo, teníamos la noticia de que se estaban elaborando estas baterías betavoltaicas, hoy sabemos que, gracias a City Labs y el Tritio, son una realidad comercial.
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